Páginas vistas la semana pasada

miércoles, 21 de enero de 2015

No llores por mi Argentina


Las opiniones sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman ha levantado un tsunami de puntos de vista,  comentarios y especulaciones acerca de quién lo mató o si  realmente fue un suicido inducido o simplemente un suicidio. Fueron los servicios de inteligencia por orden del gobierno; alguna organización criolla paramilitar  nazistoide; los iraníes o quien sabe quién en la telaraña de intereses entretejidos para que se detenga la investigacion sobre las responsabilidades de la masacre contra los judios del centro social del AMIA en Buenos Aires en 1994 , donde perdieron la vida mas de 80 personas y unos 300 fueron heridos. Los intereses comerciales del país con Irán habrían predominado frente a esa investigación que el fallecido presidente Néstor Kirchner había ordenado a Nisman.

La hipótesis de que fuera un suicido inducido es la interpretación del gobierno hasta el momento. Pero Nisman apuntaba a una conspiración desde el mismo poder para detener  la investigación del atentado contra el AMIA, y que según el fiscal llegaría hasta la misma presidenta Cristina Fernández y el canciller Hector Timerman. El fiscal Nisman afirmaba tener en su poder fuertes indicios para implicar al gobierno a través de conversaciones telefónicas grabadas.

Siguiendo la pista del suicidio la policías afirma que no hay signos de violencia salvo un tiro en la cabeza cuando lo encontraron en la bañera de su domicilio, la puerta estaba cerrada por dentro y el arma estaba a su lado. Sin embargo no se encontró hasta ahora restos de pólvora en su mano. En otra situación y con otra víctima nadie levantaría una ceja ante un hecho así. Suicidios ocurren a menudo en Argentina como en muchos otros países. Si fue un suicidio voluntario muchos se preguntan si el fiscal se deprimió repentinamente unas horas antes de presentar el informe ante el Congreso argentino. Vio Nisman a última hora que no tenía pruebas, solo indicios, y todo se le derrumbó como un castillo de arena? Se recostó en la bañera como los antiguos romanos y para salvar su honor  se quitó la vida? Sintió que traicionaba al fallecido presidente Néstor Kirshner que fue quien lo designó para que investigara el caso e implicaba erróneamente a la presidenta?

Bien, podría haber ocurrido así si Nisman en las últimas semanas no hubiese advertido de que lo estaban amenazando y que si le pasaba algo trágico no era por voluntad propia. Algunos medios han difundido que denunció que si ocurria algo miraran hacia la Casa Rosada. Una acusación que es un torpedo en la línea de flotación del gobierno, otro más de los tantos disparados principalmente por la oposición y que tratan de hundir lo que queda del periodo de gobierno kirchnerista ¿Que podía ganar o perder el gobierno con la muerte del fiscal? Si realmente el material de pruebas que Nisman decía tener en su poder confirmaban la hipótesis de que existía ese acuerdo con Irán, la suerte para CFK y su gobierno estaba echada. El deshonor y la traición seria el estigma de la señora Kirchner frente a su pueblo. Todo para perder. Si en cambio apareciera como un suicidio, incluso inducido por más  que las sospechas cayeran sobre el gobierno, siempre existiría la duda mientras no se probara lo contrario. Y el torpedo causaría daños pero nunca el naufragio del buque. La muerte del fiscal Nisman da pie para muchas teorías conspirativas. De todas formas el material de su investigación esta ahí y ya fue difundido por el juez Lijo. Como seguirá la investigación es un cuestión abierta. Pero este trágico suceso pone una vez más sobre el tapete la pregunta hacia donde va la Argentina. Si, dan ganas de llorar por Argentina y no al contrario, un país que a lo largo de su historia se debate entre la grandeza y la miseria.
Publicar un comentario